
El PEI y el PEEK son los dos materiales que con más frecuencia compiten por la misma aplicación, y la diferencia de precio es grande: el PEI cuesta aproximadamente un tercio del PEEK en peso. Esa diferencia es real, pero no supone un ahorro directo, porque los dos polímeros fallan de maneras distintas.
El PEI es la mejor opción para piezas eléctricas y estructurales que trabajan por debajo de 170 C de forma continua y que soportan sobre todo cargas mecánicas y térmicas. Aisladores, placas de utillaje, cuerpos de conector, soportes estructurales. Es rígido, dimensionalmente estable y se mecaniza de maravilla. También es sensible a las entallas, así que conviene evitar esquinas interiores vivas y paredes finas sometidas a impactos.
El PEEK toma el relevo cuando el entorno se vuelve agresivo. Servicio continuo por encima de 200 C, vapor y agua caliente, ácidos fuertes, ciclos de esterilización repetidos o inmersión prolongada. El PEEK también resiste mucho mejor el agrietamiento por tensión bajo carga en presencia de disolventes. La regla general: si la pieza solo soporta calor y fuerza, PEI. Si soporta productos químicos, vapor o más de 200 C, PEEK.
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